¿QUIEN ESTA GOBERNANDO EL MUNDO?
Aunque muchos se han dejado convencer de que el mundo actual es el mundo de Dios, la Biblia dice algo enteramente distinto. Por inspiración el apóstol Juan escribió: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15).
Durante la tentación de Jesucristo, fue llevado a una montaña y se le mostró la gloria de todos los reinos de este mundo: “Le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad [para gobernar], y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy” (Lucas 4:6).
¿Acaso Jesús contradijo a Satanás, diciéndole que él no estaba a cargo de los reinos de este mundo? No, sino que hacia el final de su ministerio, habló de Satanás en estos términos: “Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera” (Juan 12:31). También dijo: “No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí” (Juan 14:30).
Más tarde, el apóstol Pablo escribió: “Si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4:3-4). Satanás el diablo es el gobernante invisible, el “dios de este siglo”; es decir, de esta era que ha abarcado unos 6.000 años de historia humana desde la creación de Adán. ¡Este siglo, o era, se acabará con la segunda venida de Cristo como Rey de reyes! Dios inspiró al apóstol Pablo para que revelara que Satanás es el “príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Efesios 2:2). De manera que, el gobernante espiritual invisible, el príncipe de la sociedad de este mundo ¡es Satanás el diablo!
No obstante, Dios el Creador interviene cuando es necesario para cumplir su propósito. En Gálatas 1:4, Pablo enseñó que Cristo “se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo”. Los seres humanos egocéntricos, creyendo saberlo todo, no se dan cuenta de que se hallan bajo la influencia poderosa del invisible Satanás. Creen que sus ideas acerca de la sociedad y el gobierno, que muchas veces son diametralmente opuestas a las de Dios, tienen sentido. Pero Dios dice: “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 14:12).
¡Satanás engaña al mundo de mil maneras! En el libro del Apocalipsis, Juan previó una guerra espiritual en la que “fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la Tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él” (Apocalipsis 12:9).
Más adelante, Dios reveló que al comienzo del reinado de Cristo sobre la Tierra, Satanás sería lanzado a un abismo “para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años” (Apocalipsis 20:3). La Biblia muestra con toda claridad que la sociedad actual le pertenece a Satanás. En vez de buscar realmente la voluntad de Dios, esta civilización se basa en vanidad, competencia, engaño y fraude.
Jesús le dijo a Poncio Pilato: “Mi Reino no es de este mundo; si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí” (Juan 18:36). Es claro que Jesús no tenía intenciones de meterse en la política ni las guerras del mundo. Él representada un mundo diferente, un gobierno distinto, es decir, el Reino de Dios. Por tanto, Jesús no pretendía reorganizar este mundo ni lanzarse en medio de un sistema político caracterizado por la mentira y la manipulación ¡y guiado por la influencia de Satanás!
Durante la tentación de Jesucristo, fue llevado a una montaña y se le mostró la gloria de todos los reinos de este mundo: “Le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad [para gobernar], y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy” (Lucas 4:6).
¿Acaso Jesús contradijo a Satanás, diciéndole que él no estaba a cargo de los reinos de este mundo? No, sino que hacia el final de su ministerio, habló de Satanás en estos términos: “Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera” (Juan 12:31). También dijo: “No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí” (Juan 14:30).
Más tarde, el apóstol Pablo escribió: “Si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4:3-4). Satanás el diablo es el gobernante invisible, el “dios de este siglo”; es decir, de esta era que ha abarcado unos 6.000 años de historia humana desde la creación de Adán. ¡Este siglo, o era, se acabará con la segunda venida de Cristo como Rey de reyes! Dios inspiró al apóstol Pablo para que revelara que Satanás es el “príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Efesios 2:2). De manera que, el gobernante espiritual invisible, el príncipe de la sociedad de este mundo ¡es Satanás el diablo!
No obstante, Dios el Creador interviene cuando es necesario para cumplir su propósito. En Gálatas 1:4, Pablo enseñó que Cristo “se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo”. Los seres humanos egocéntricos, creyendo saberlo todo, no se dan cuenta de que se hallan bajo la influencia poderosa del invisible Satanás. Creen que sus ideas acerca de la sociedad y el gobierno, que muchas veces son diametralmente opuestas a las de Dios, tienen sentido. Pero Dios dice: “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 14:12).
¡Satanás engaña al mundo de mil maneras! En el libro del Apocalipsis, Juan previó una guerra espiritual en la que “fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la Tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él” (Apocalipsis 12:9).
Más adelante, Dios reveló que al comienzo del reinado de Cristo sobre la Tierra, Satanás sería lanzado a un abismo “para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años” (Apocalipsis 20:3). La Biblia muestra con toda claridad que la sociedad actual le pertenece a Satanás. En vez de buscar realmente la voluntad de Dios, esta civilización se basa en vanidad, competencia, engaño y fraude.
Jesús le dijo a Poncio Pilato: “Mi Reino no es de este mundo; si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí” (Juan 18:36). Es claro que Jesús no tenía intenciones de meterse en la política ni las guerras del mundo. Él representada un mundo diferente, un gobierno distinto, es decir, el Reino de Dios. Por tanto, Jesús no pretendía reorganizar este mundo ni lanzarse en medio de un sistema político caracterizado por la mentira y la manipulación ¡y guiado por la influencia de Satanás!
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