RECONOCIENDO LA CAUSA DE LOS PROBLEMAS
La sociedad actual se muestra dispuesta, en general, a reconocer que hay muchos “problemas”: violencia en las ciudades, jóvenes rebeldes, familias deshechas e hijos confundidos. Pero lo que normalmente no hacemos como primer paso es buscar la verdadera causa del problema para llegar a una solución
Por el contrario, nuestra reacción ante un problema es tratar los “síntomas” sin haber buscado la causa auténtica. Por ejemplo, muchos investigadores han mostrado que millones de personas que viven en regiones del mundo supuestamente atrasadas parecen inmunes a enfermedades modernas como cáncer, presión alta y diabetes. Hay sociedades enteras en algunas islas del Pacífico, en el valle del Hunza en Asia y en otros lugares que muy rara vez presentan problemas de cáncer, diabetes y otras enfermedades. Pero una vez que llegan los especialistas en mercadeo, proveedores de alimentos preparados como helados, refrescos gaseosos y otras golosinas; ¡los índices de esas enfermedades comienzan a dispararse!
Otro problema todavía más grave es el aumento en el número de asesinatos en las grandes ciudades. De nuevo preguntemos ¿por qué? Y ¿por qué insistimos en tratar solamente los síntomas y no la causa real de estos problemas?
Para resolver el problema de la creciente oleada de crímenes en muchas ciudades, ¡tendremos que mirar con más atención y con “la mente abierta” aquello que el Creador nos dice en su Palabra inspirada!
En su Revelación inspirada a la humanidad, el Creador nos dice: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6). También nos dice la Palabra de Dios: “Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará alegría a tu alma” (Proverbios 29:17).
La mayoría Ustedes comprenderá enseguida que para “corregir a su hijo” es preciso aprender a formar una sociedad de familias fuertes, ¡familias con un propósito en la vida, dispuestas a escuchar lo que Dios dice! De lo contrario, ¡nada va a funcionar!
Sinceramente, amigos, si las iglesias que se dicen “cristianas” hubieran enseñado las leyes de Dios de modo firme y constante, si hubieran inculcado la vital importancia de que el hombre y la mujer forjen una familia sólida, que permanezcan unidos y críen bien a sus hijos; no estaríamos viendo problemas como los descritos. Pero como sociedad, no hemos tomado en serio la Palabra de Dios. Hemos faltado a nuestro deber para con nuestro Creador, nuestros hijos y nosotros mismos.
Veamos lo que le dijo Dios a la antigua Israel, ya que es importante recordar con frecuencia todo lo que el Dios Todopoderoso reveló en su decálogo: “Honra a tu padre y a tu madre, como el Eterno tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la Tierra que el Eterno tu Dios te da. No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No dirás falso testimonio contra tu prójimo. No codiciarás” (Deuteronomio 5:16-21). También ordenó que estas leyes y principios se transmitieran a nuestros hijos, de generación en generación (Deuteronomio 6:7).
Si estas valiosas instrucciones de Dios se cumplieran, no habría virtualmente crímenes ni violencia, ni familias deshechas, ni todos los demás problemas sociales tan horribles que estamos viviendo. Una buena parte de Ustedes así lo comprenden, pero la mayoría de la personas ven las verdades de la Biblia como algo “lejano”. No hay “temor de Dios” delante de sus ojos. Es así porque los ministros cristianos convencionales no han logrado presentar a Dios como un ser “real”. No han enseñado sus leyes ni su camino de vida, ni siquiera en épocas cuando esos ministros formaban una fuerza poderosa que guiaba las normas educativas y sociales de naciones enteras.
Ahora tenemos los medios de difusión liberales, desorientados y confundidos; que prácticamente fijan las “normas” sobre cómo comportarnos. Estos medios, al estilo del cine, están allí para entretener al público y ganar dinero. A la mayoría les tiene sin cuidado el posible beneficio o no beneficio de sus ideas “liberales”. Es hora de que el mundo despierte. Es hora de reconocer la verdadera causa de casi todos los problemas sociales: el constante desprecio y quebrantamiento de las leyes de Dios. Las leyes de Dios son como la gravedad, no es preciso intervenir para que “funcione”, sino que actúa automáticamente, creámoslo o no. Todos debemos comprender que la ley espiritual de Dios, los diez mandamientos, funciona de igual manera. Es así porque las leyes de Dios son reales, y serían la solución final a los problemas de la humanidad siempre y cuando se enseñaran y obedecieran.
El primer gran paso es aceptar a Jesucristo como tu Rey y Salvador personal.
Cualquier pregunta o opinion lo pueden hacer llegar a mi corrreo electronico: segundobartra@gmail.com
Bendiciones.
Otro problema todavía más grave es el aumento en el número de asesinatos en las grandes ciudades. De nuevo preguntemos ¿por qué? Y ¿por qué insistimos en tratar solamente los síntomas y no la causa real de estos problemas?
Para resolver el problema de la creciente oleada de crímenes en muchas ciudades, ¡tendremos que mirar con más atención y con “la mente abierta” aquello que el Creador nos dice en su Palabra inspirada!
Lo que ordena el Creador
Si usted no está dispuesto a escuchar lo que el Dios Todopoderoso nos dice, más vale que suspenda esta lectura de una vez, porque no hay otra solución para ninguno de los problemas de la humanidad: ni para el crimen, ni para los hogares desechos, ni para las guerras, ni el narcotráfico ni todo lo demás.En su Revelación inspirada a la humanidad, el Creador nos dice: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6). También nos dice la Palabra de Dios: “Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará alegría a tu alma” (Proverbios 29:17).
La mayoría Ustedes comprenderá enseguida que para “corregir a su hijo” es preciso aprender a formar una sociedad de familias fuertes, ¡familias con un propósito en la vida, dispuestas a escuchar lo que Dios dice! De lo contrario, ¡nada va a funcionar!
Sinceramente, amigos, si las iglesias que se dicen “cristianas” hubieran enseñado las leyes de Dios de modo firme y constante, si hubieran inculcado la vital importancia de que el hombre y la mujer forjen una familia sólida, que permanezcan unidos y críen bien a sus hijos; no estaríamos viendo problemas como los descritos. Pero como sociedad, no hemos tomado en serio la Palabra de Dios. Hemos faltado a nuestro deber para con nuestro Creador, nuestros hijos y nosotros mismos.
Veamos lo que le dijo Dios a la antigua Israel, ya que es importante recordar con frecuencia todo lo que el Dios Todopoderoso reveló en su decálogo: “Honra a tu padre y a tu madre, como el Eterno tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la Tierra que el Eterno tu Dios te da. No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No dirás falso testimonio contra tu prójimo. No codiciarás” (Deuteronomio 5:16-21). También ordenó que estas leyes y principios se transmitieran a nuestros hijos, de generación en generación (Deuteronomio 6:7).
Si estas valiosas instrucciones de Dios se cumplieran, no habría virtualmente crímenes ni violencia, ni familias deshechas, ni todos los demás problemas sociales tan horribles que estamos viviendo. Una buena parte de Ustedes así lo comprenden, pero la mayoría de la personas ven las verdades de la Biblia como algo “lejano”. No hay “temor de Dios” delante de sus ojos. Es así porque los ministros cristianos convencionales no han logrado presentar a Dios como un ser “real”. No han enseñado sus leyes ni su camino de vida, ni siquiera en épocas cuando esos ministros formaban una fuerza poderosa que guiaba las normas educativas y sociales de naciones enteras.
Ahora tenemos los medios de difusión liberales, desorientados y confundidos; que prácticamente fijan las “normas” sobre cómo comportarnos. Estos medios, al estilo del cine, están allí para entretener al público y ganar dinero. A la mayoría les tiene sin cuidado el posible beneficio o no beneficio de sus ideas “liberales”. Es hora de que el mundo despierte. Es hora de reconocer la verdadera causa de casi todos los problemas sociales: el constante desprecio y quebrantamiento de las leyes de Dios. Las leyes de Dios son como la gravedad, no es preciso intervenir para que “funcione”, sino que actúa automáticamente, creámoslo o no. Todos debemos comprender que la ley espiritual de Dios, los diez mandamientos, funciona de igual manera. Es así porque las leyes de Dios son reales, y serían la solución final a los problemas de la humanidad siempre y cuando se enseñaran y obedecieran.
El mundo en la encrucijada
Espero que toda persona de mente abierta esté dispuesta a considerar lo que dijo el Creador a nuestros antepasados. Más aún, son palabras que todas las naciones deben escuchar. Dios dijo proféticamente y con firmeza: “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz del Eterno tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también el Eterno tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la Tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz del Eterno tu Dios. Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo” (Deuteronomio 28:1-3). Ahora que Usted sabe esta verdad que esta ocurriendo en la actualidad; es hora de comenzar a buscar los principios de Dios nuevamente y la unica manera para que Usted pueda alcanzar estas bendiciones para su vida y su familia es reconocer que existe un Dios Todopoderoso y que todo lo ve y tambien todo lo sabe.El primer gran paso es aceptar a Jesucristo como tu Rey y Salvador personal.
Cualquier pregunta o opinion lo pueden hacer llegar a mi corrreo electronico: segundobartra@gmail.com
Bendiciones.
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